Ángel Fraile
En el mes de septiembre del año 2001, nada más finalizar las fiestas, la parroquia decide pintar el interior de la iglesia. La nueva iglesia se finalizó en el año 1960. Desde entonces, después de más de 40 años, no se había pintado el interior de esta. A decir verdad, no se había pintado nunca, pues tras finalizar la obra, las paredes solo estaban dadas de yeso lucido, y después de tantos años, habían tomado un tono grisáceo, que ya anunciaban un retoque de pintura, y así se hizo. También habían aparecido algunas grietas en el techo y paredes, debido a las dilataciones. Nada importante en cuanto a seguridad, pero deslucían el interior del templo.
Estando de párroco D. Félix Escudero, la Junta Económica decidió pintarla y darle un aspecto más decoroso. Tras estudiar varios presupuestos, se decidió por el presupuesto de “Pinturas Canito”, de Iscar.
Se desalojó de mobiliario, para que los trabajos se hicieran más fácilmente. Las distintas imágenes, así como las estaciones del calvario se llevaron a casas particulares hasta que finalizase la obra.
Todo el interior se pintó de color blanco, excepto el frontal del Altar Mayor y las molduras, que se pintaron de un ocre amarillento, dando así un aspecto más luminoso a la iglesia.
Además, se han pintado de este ocre amarillento los laterales donde están los altares de San Isidro y San José.
El trabajo se hizo en dos o tres semanas, siendo inaugurada la obra oficialmente el día 12 de octubre de 2001, en la misa de la festividad de la Virgen del Pilar.
Mientras duraron las obras, los distintos oficios y misas tuvieron lugar en el salón del Centro Cultural “La Cilla”.
El exterior de la iglesia tampoco se había repintado desde que se inauguró. El color era de un gris, yo diría que bastante pobre, y que con el paso de los años ya tocaba volver a pintar. Pocos años después de pintar el interior le llegó el turno al exterior. Esta obra se hizo en el año 2003 y se decidió darle un color más alegre, de un ocre amarillento o albero. Estamos en 2026, y ya han pasado más de 20 años y había que lavarle la cara de nuevo. La fachada tenía manchas de humedad de los canalones del tejado que acumulaban tierra, escombros y excrementos de palomas. Los canalones rebosaban por estar obstruidos y eso ha producido que la fachada estuviera muy manchada. Por fin se ha acometido la obra que desde hace tiempo había que haber hecho. Nunca es tarde, y ahora, la iglesia de Santo Tomás Apóstol de Vallelado, luce y da una impresión de cuidado a los vecinos y a todos los que pasan por Vallelado. (podéis ver la noticia del pintado exterior, publicada el 2 de julio en este blog).
En el año 2008, se sustituyeron los antiguos bancos de madera, por otros más modernos y funcionales. Los originales se habían fabricado en Vallelado en el taller de los hnos. del Ser (Los Cañameros).
En las siguientes fotografías podemos apreciar cómo ha ido cambiando de aspecto nuestra iglesia.


