Ángel Fraile
Parece que fue ayer, pero ha pasado ya un cuarto del siglo XXI. El tiempo corre muy deprisa y pasan los años sin darnos cuenta. Bueno, pues que sigan pasando que es lo importante, pienso yo.
Se acerca el día 1 de mayo, cuando en la madrugada del primer día, los mozos del pueblo, o mejor los quintos de ese año, han ido a buscar un buen chopo a las riberas del río Cega para colocarlo en la plaza. Una costumbre muy antigua, que mucho recordarán, aunque ya no sean tan jóvenes. Entonces las quintadas eran muy numerosas, y ahora estamos en el extremo contrario, y se cuentan con los dedos de una mano, por lo que echan mano de quintadas anteriores para poder realizar esta acción, un tanto peligrosa. Es muy necesario medir los riesgos, para evitar males mayores. Los quintos de antes estaban más acostumbrados a grandes esfuerzos, en general, por lo que guiados por los más mayores conseguían poner en pie el mayo. Hoy podrían ayudarse de la moderna maquinaria para poder ponerle en pie, con el mínimo riesgo posible.
Actualmente, el Mayo, ya no se coloca en la Plaza Mayor, como se hacía antes, ni en la plaza del Barruelo, que en alguna ocasión ha caído sobre las viviendas a la hora de colocarle, lo que dio lugar a que se cambiase a un lugar más seguro por los riesgos que lleva.
En la actualidad, ya desde hace varios años, se pone en pie en el solar donde estuvo la antigua fábrica de muebles, junto a las escuelas de arriba. Allí que no hay edificaciones que corran peligro.
Mis mejores deseos para los quintos de este año 2026. No se trata de colocar un chopo muy grande, y que mida muchos metros. Es preferible que sea un chopo bien formado, y que no se rompa la parte superior, mas delgada, cosa que ocurre frecuentemente y luego queda el mayo con un aspecto poco ejemplarizante. Así lo creo yo.
Ya he comentado más de una vez lo que dice aquel refrán: “lo que se escribe, se lee”. de esa manera podemos poder ver y recordar los detalles, que de otra manera el tiempo y nuestra frágil memoria olvidaría:
Se cumplen ahora 25 años, cuando un servidor, escribía la crónica de la colocación del año 2001, con algunos detalles de entonces, que seguro que mucho recordarán. Os lo pongo más o menos como entonces lo escribí en mi archivo personal.
LOS QUINTOS DEL 2001 COLOCAN EL MAYO
“Como viene siendo costumbre, en todos los pueblos, desde hace infinidad de años, el día 1º de mayo, de madrugada, los quintos colocan un gran árbol en la plaza. Es el llamado “Mayo”. De madrugada se reúnen los quintos de Vallelado, y ayudados por padres, familiares y por algún quinto de otro año, levantan, ayudándose con sogas, el gran chopo. Antiguamente se ponía en la plaza mayor, pero en la actualidad se coloca en la plaza del Barruelo (Plaza de Eulogio Muñoz).
Este mes de mayo, es el primero del siglo XXI, y se puso como en años anteriores. La madrugada del día 2 de mayo, un día después de colocado, surgió una desagradable sorpresa. Según cuenta algún vecino del barrio, vieron a dos personas jóvenes, con la cara cubierta, para no ser reconocidos. Estas dos personas, cortaron el mayo con un hacha. Al día siguiente todo el pueblo vio el mayo cortado en el suelo, y todos se preguntaban el porqué de tan cobarde acción. Alguien ha llegado a comentar que este acontecimiento tiene que ver con la polémica construcción del nuevo frontón, que tanto ha dado que hablar. Habría que esperar por ver si se aclara esa mala noticia, que hace que el pueblo esté muy molesto, y que nadie se explique el porqué de ella. ¿Qué culpa tienen los pobres quintos de este año, que con toda su ilusión siguieron con la tradición de sus padres y abuelos”?
Se estaba construyendo entonces el nuevo frontón, ya que iba a celebrarse en el año 2003, el campeonato mundial de pelota. El viejo frontón ya no cumplía la normativa oficial, pues no tenía los metros suficientes que la federación de pelota requería.









