jueves, 12 de febrero de 2026

EL CEGA A SU PASO POR LA MINGUELA – 20/02/2026

     Ángel Fraile

    Las intensas lluvias de las últimas semanas en España, han hecho que muchos ríos y arroyos se hayan desbordado, como hemos visto en las noticias, produciendo graves daños en el campo y en los pueblos. Entre nosotros, ha llovido pero no han sido cantidades como las que hemos visto por la parte sur. A esto tenemos que añadir que ha nevado bastante por las montañas, y que ahora con las temperaturas suaves y con la lluvia ha empezado a derretirse esa nieve. Como consecuencia, los ríos han aumentado su caudal de forma considerable, también en la parte norte de España, llegando a desbordarse muchos de ellos. Concretamente en nuestro entorno, el rio Cega, ha subido de forma importante de nivel. Lo podemos ver, como siempre en el puente viejo, o puente de Minguela. Apreciamos, en las fotografías que os pongo, como el pilar central solo se ve una pequeña parte, y a pesar de que está inclinado aguanta bien el empuje del agua, gracias a que hace un cuerpo con los otros pilares y los raíles que le sujetan. Apreciamos también que, en la margen derecha, cerca del pequeño puente del caz del molino, que está la zona inundada, y el agua pasa por el vano que está entre los dos pilares centrales. Vemos la zona donde se hacen las patatas, totalmente inundada, y casi hasta las escaleras de subida al merendero.

    Dedicado de forma especial a todos los que no pueden verlo en directo, por vivir fuera de Vallelado y que siguen esta página y blog de noticias de forma regular.

        Os pongo además estas fotos virtuales, de cómo podría quedar dicho puente si algún día hubiera voluntad de restaurar toda la zona y el puente. Mirad que maravilla el poder cruzar de un lado a otro, como ahora se ve a a mi padre Benito, cruzándolo.
















martes, 10 de febrero de 2026

FELICIDADES, CARMELO, POR EL SIGLO DE VIDA

 




        Ángel Fraile de Pablo

    Con Carmelo, ya son cinco las personas que hemos conocido en Vallelado, que han llegado a cumplir el siglo de vida.

    Eutiquio Sanz ha sido la persona de más edad, que falleció en el año 2011 a la edad de 104. Rafaela Lagunar, falleció con 100 años al igual que Teófilo Arranz y Elías Muñoz. 

    Toda una gracia, diría yo, el poder celebrar los 100 años, y sobre todo en las excelentes condiciones físicas y mentales en que se encuentra Carmelo. Actualmente es una persona autónoma, que todos los días sale de casa a pasear, sin ningún tipo de ayuda. Vive con su única hija, Carmen que le tiene como un rey. Su esposa Elisa Cuéllar, falleció hace muchos años. Siempre le ha gustado el ejercicio físico, y hasta hace pocos años recorría por sí solo todos los pagos del término, que conoce perfectamente, pues toda su vida ha trabajado en el campo, desde muy joven. 

   Sus padres fueron Ignacio e Inés. Sus hermanos, todos ya fallecidos: Benito, Mariano, Félix, Rufino, Inés, y Fuencisla, fallecida a los 20 años. Tres de sus hermanos han sido religiosos. Rufino y Félix de la orden Hospitalaria  de San Juan de Dios, y Mariano, Carmelita descalzo, que falleció en Puerto Rico, donde pasó una buena parte de su vida como misionero, en la ciudad de Ponce. 

    Mi sincera felicitación a mi tío Carmelo, y a toda la familia por haber llegado a cumplir un siglo de vida en unas estupendas condiciones. Que Dios le de salud para seguir con ese buen estado físico, el tiempo que sea conveniente.

Carmelo con su hija Carmen - 2026

Eutiquio con sus hijas - 2007

Rafaela con sus hijas - 2010

Teófilo con los representantes municipales - 2018

Elías - 2020
Elías con su familia - 2021. Noticia del Norte de Castilla, en plena pandemía de Covid 19











viernes, 6 de febrero de 2026

LAS MUJERES DE VALLELADO CELEBRARÓN SANTA ÁGUEDA

    Mi agradecimiento a Ángelines  Pascual que nos ha enviado estas fotos, de la celebración de Santa Águeda de este año 2026, para que las publiquemos.



 

miércoles, 4 de febrero de 2026

UN ABISINIO Y UN BOLLO SUIZO



Unos Abisinios, para poneros los dientes largos


Ángel Fraile

    Los niños de antes, hablo de hace ya bastantes años, teníamos menos cosas que los de ahora y, sin embargo, yo creo que éramos felices. Pasábamos muchas horas en la calle, jugando y compartiendo con nuestros amigos, sin que ello signifique que no nos peleásemos de vez en cuando, unos con otros, y llegado el caso de llegar a casa con alguna brecha en la cabeza, o algún rozón en piernas y brazos. Como los de ahora, éramos traviesos y de vez en cuando sufríamos las consecuencias. Las únicas armas de las que disponíamos para defendernos eran las propias manos y alguna piedra o canto, que de esos abundaban, cuando las calles estaban sin asfaltar. También nos insultábamos, con los motes familiares que casi todos teníamos.

    Cualquier regalo que nos hicieran en fechas señaladas, era para nosotros una gran noticia, de la que disfrutábamos enormemente. Por aquellos años, los coches particulares eran excepcionales. Existía el coche de línea que iba a Valladolid, de la empresa Cabrero de Iscar, y el que iba a Segovia, pasando por Cuéllar, de Galo Álvarez. Estas dos líneas tenían un único servicio diario: Por la mañana temprano para ir a la ciudad, y por la tarde de vuelta a Vallelado. Se viajaba poco, salvo que hubiera que ir a la capital, muchas veces a alguna consulta médica, o a visitar algún familiar. Nosotros teníamos bastante familia en Valladolid, por lo que alguna vez mi madre o mi padre tenían que ir. Un servicio especial para Vallelado, era el coche o furgoneta de Trini, que hacía viajes a Valladolid varios días a la semana, siempre y cuando hubiese viajero. Con su DKV viajaba a Valladolid y por la tarde-noche volvía de regreso con los viajeros que tuviera. Nuestros padres casi siempre que viajaban, nos sorprendían con alguna sorpresa a la vuelta. Recuerdo, como a veces nos traían simplemente unos “Bollos Suizos”. Con gran ilusión recibíamos estos dulces típicos. Otros dulces muy conocidos en Valladolid, que todavía se puede degustar, son los populares “Abisinios” de crema. Esto ya era el no va más; nos relamíamos y se nos alegraba el cuerpo, y el espíritu. Estábamos deseando que llegasen de vuelta, porque sabíamos que algo nos traerían. Como curiosidad, diré que estos ricos Abisinios, no se conocen en otras ciudades. Surgieron estos pasteles por los años 30- 40 del siglo XX. A un pastelero de la ciudad del Pisuerga se le ocurrió la receta. Este industrial, llamado Felipe Hernández, tenía pastelería en la vallisoletana calle de Panaderos. Entonces era muy conocidos los bollos suizos horneados, por lo que tuvo la feliz idea de freír los bollos, y rellenarlos de crema pastelera, y luego rociarles con azúcar. No sabía que nombre dar a aquel nuevo pastel que se hizo muy popular. Coincidió que por aquellos años estaban en guerra, la Italia de Mussolini, con Abisinia, (actualmente Etiopía). Mussolini había invadido este país, por lo que las noticias de todas las radios hablaban de la guerra de Abisinia, por lo que decidió llamar a este nuevo dulce “Abisinio”. Afortunadamente la guerra terminó, pero el rico pastel siguió su periplo, hasta hoy en día, que es un referente de Valladolid. No dejéis de degustarlo cuando vayáis de visita, si no lo habéis probado aún. Para los que vivís allí, nada que objetar, pues ya lo conocéis. Buen provecho para todos. Al menos yo de vez en cuando me doy un pequeño homenaje, aunque con moderación, para no tener que cambiar el cinto de agujero.

    Como homenaje a mi padre Benito, recuerdo que en cierta ocasión viajó a Pucela, en el coche de la empresa Cabrero, y llevó un saco de ajos para vender por las tiendas. Parece que algún tendero le ofreció que, en vez de comprar los ajos, hacer un trueque, como se hacía antiguamente. El trueque, consistió en cambiar los ajos por un saco de castañas. Así fue como mi padre se presentó en casa con las castañas. Estuvimos durante algún tiempo comiendo castañas asadas y cocidas. Al calor de la lumbre, en pleno invierno asábamos las castañas; otras las cocíamos con anís. De cualquier manera, muy ricas.

    Conclusión: Recuerdo con cariño estas vivencias. Los niños, entonces, vivíamos con gran ilusión estos pequeños regalos y momentos. La vida nos enseña, que no por tener de todo y en abundancia, se es más feliz. La vida está hecha de pequeños momentos, de los que debemos de disfrutar, a la vez que estar agradecidos or ello, como grandes privilegiados que somos. Ejemplos tenemos muchos, y el hacerse mayores no es nada negativo, pues hay muchos que no han llegado. Al fin y al cabo, es lo que todos esperamos, porque lo contrario sería mucho peor 

    Espero que os haya gustado este relato, ala vez de aflorado en vosotros esos bonitos recuerdos, que a veces nos vienen a la memoria, como si hubieran ocurrido ayer. Qué bonito es recordar, sobre todo aquellos buenos momentos, cuando éramos niños.


viernes, 30 de enero de 2026

SE AVECINA UN BUEN AÑO


Ángel Fraile

    Hemos comenzado el año 2026 muy bien, al menos en cuanto a lluvias. Estamos finalizando el primer mes, y ya se han recogido al menos 120 litros de lluvia. Llevamos varios días que no deja de llover; también ha hecho acto de presencia la nieve, el miércoles 29. ¿Qué más vamos a pedir? Las precipitaciones no han sido de mucha intensidad, como en otros lugares de España, pero si ha llovido en algunos momentos de forma constante, lo que ha hecho que estas aguas se filtren a los manantiales poco a poco.

    Esta mañana de viernes, 30 de enero, me he acercado al Cega y he tomado estas imágenes. Ya sabemos, lo que dice el refrán: “nunca llueve a gusto de todos”, pero por eso no nos piden permiso para que llueva, porque sería difícil ponerse de acuerdo, y el resultado  mucho peor. Parece, según los entendidos en este tema, que va a continuar el tiempo húmedo durante algunos días.

















 

domingo, 25 de enero de 2026

REFRESCANDO LA MEMORIA


 REFRESCANDO LA MEMORIA
(El invernal otoño del 2001) 


        Ángel Fraile de Pablo

    Con cierta facilidad, a lo largo del tiempo, vamos perdiendo detalles de algunos acontecimientos ocurridos hace unos años. Me habéis escuchado decir más de una vez que ...” Lo que se escribe se lee”, una realidad en la que casi todos estamos de acuerdo. La memoria es frágil, aunque para ello ya tenemos aquí la I.A. (Inteligencia Artificial), que ya nos lo recuerda, y a la que no le falla la memoria; de momento yo sigo con mi lápiz y mi papel, para que la IA lo recoja punto por punto, y algún día nos lo recuerde, si nosotros no somos capaces de ello.  

    Basta de rollo y al grano como dicen algunos: Me voy a referir al tiempo (tiempo atmosférico). Ahora que estamos en invierno, de lo más norma, por otra parte,  en cuanto a temperaturas. Estábamos al final del otoño del año 2001, ya muy cerca de las navidades, y esto es lo que escribía un servidor, a lápiz y papel: 

    “Este año 2001 ha llegado el invierno muy temprano; estamos ya en vísperas de la Navidad, y ya llevamos mes y medio de fuertes heladas, que han comenzado a principios del mes de noviembre. Las fuertes heladas han ido desde el principio en aumento, y se han llegado a registrar en el casco urbano de Vallelado, sobre las 9:30 de la mañana, hasta 16 grados bajo cero. En campo abierto, en termómetros situados en alguna de las numerosas naves de ganado, los termómetros han bajado hasta los 20 grados negativos. Como consecuencia de ello se han reventado algunas cañerías de agua en los domicilios, y muchas casas están sin agua corriente, con los calentadores y contadores de agua, y cañerías, que estaban en el exterior, reventados.

    Las zanahorias, no se han podido sacar, pues el terreno está completamente helado. Todo ello ha ocurrido, sin caer una gota de agua desde hace ya mucho tiempo. Muchos días no ha subido la temperatura de los 0º C, por lo que la siguiente helada era añadida a la del día anterior. Hacía muchos años que no se conocían estas bajas temperaturas, un día y otro de continuo, en pleno otoño, pues hasta el 21 de diciembre no comienza el invierno meteorológico”.

    Seguro que a muchos os he refrescado la memoria y ahora empezáis a recordar aquel final del año 2001.

    No fue el 2001 un buen año en cuanto a lluvias. En los meses de noviembre y diciembre, prácticamente no cayó una gota de agua. El registro total de lluvias en Vallelado ascendió a 384 litros.

    Aquí dejo este testimonio para el que guste de leer estas noticias, y también para la I.A., que nos lo recordará en un futuro siempre que se lo consultemos. 

    Las fotografías no tienen mucho que ver con lo contado, pero siempre es bonito recordar, a aquellas personas con las  que compartimos parte de nuestra vida.