(Ignacio Fraile Muñoz, año 1973)
En esta vida notamos
que llevamos dos esencias,
una que toca al espíritu,
otra toca a la materia.
Como estas clases distintas
es uno administrador,
si no lo administras bien,
cumples mal tu obligación.
Ya lo dijo en una ocasión,
dar al César lo del César,
dar a Dios lo que es de Dios.
Pues si a una parte le das,
más que lo que le pertenece,
la otra parte quedará
reclamando lo que debes.
Las dos partes que llevamos,
notamos no van de acuerdo,
el cuerpo tira a la tierra,
y el alma eleva al cielo.
Y por eso a cada uno
le conviene meditarlo,
y al cuerpo no darle más
de lo que es necesario.
Porque si el cuerpo se acostumbra
a dar más de lo debido,
el sobrante empleará
en adquirir malos vicios.
Y si tú mismo le ayudas
estos vicios a adquirir,
no serás tú el que mande,
los vicios mandan en ti.
Y una vez que éstos de ti
han tomado posesión,
te llevarán donde quieran,
causa de tu perdición.
Pues pronto te darás cuenta
que por seguirlos quizá,
te dejen en condiciones
de arrojarte a un muladar.
No quieras vivir así
esa vida tan amarga,
que algunos que he conocido
han preferido quitársela.
En cambio, siempre se ha visto
quien sigue la ley de Dios,
aun sea con sacrificio,
quien más contento quedó.
Así que piénsalo bien,
si tú quieres ser feliz,
cumplirás bien con tu cargo,
que te ha tocado vivir.
Pues la satisfacción que deja,
de siempre el deber cumplido,
en beneficio del prójimo
nos causará regocijo.
Que obrando de esta manera
cual manda la ley de Dios,
este desde su alto trono
nos dará su bendición.