Ángel Fraile
Los carnavales son muy antiguos y era una buena ocasión para escapar del duro trabajo, y para olvidarse de los problemas cotidianos. Los disfraces, de andar por casa, es decir, que se aprovechaban las vestimentas de abuelos o aquellos vestidos antiguos que teníamos guardados en los baúles. Cualquier cosa valía para disfrazarse. No estaban elaborados como ahora. Con los tiznones de las cenizas de la lumbre, nos pintábamos el bigote y la cara. No hacía falta mucho más para divertirse. Aquí podéis ver unas fotografías de los años 50 del siglo XX en Vallelado.
Estas fotos son documentos gráficos muy importantes. Además de las personas, divisamos el ayuntamiento viejo y la antigua iglesia, hoy ambos edificios desaparecidos.
A buen seguro, que muchos se reconocerán entre los disfrazados. Tambien nos sirve para recordar a los que ya nos dejaron

